martes, 22 de septiembre de 2015

Condenados por Callejeros

La Cámara de Casación confirmó las penas para los integrantes de la banda por la tragedia de Cromagnón.


La Sala IV encontró a los músicos culpables de los delitos de incendio culposo seguido de muerte y cohecho, en la desgracia que costara la vida de 193 personas. De este modo, a Patricio Fontanet, líder de la banda, le ratificaron los 7 años de condena, apenas uno menos que el Subcomisario Carlos Rubén Díaz, a quien le confirmaron 8 años. Los funcionarios implicados, por su parte, fueron menos responsables que los artistas, ya que recibieron condenas de entre 34 meses y 4 años.

En un extensísimo juicio, desfilaron más de 300 testigos, hubo 118 audiencias (sin contar las de los juicios anexos) y 350 cuerpos sólo en la etapa de instrucción. En 2009 se produjo la primera sentencia (que había absuelto a los músicos) y en 2012 se revirtió esa situación, con lo que Fontanet y “sus secuaces” pasaron 20 meses en la cárcel.

Nunca se probó la participación del grupo en la organización del evento pero, al decir de los Jueces, la conducta de los músicos “excedió el ámbito de expresión artística, violó deberes de cuidado exigibles y expuso a los asistentes a un riesgo inaceptable”. 

También se los indica como “responsables de presentarse en un lugar cerrado y excesivamente sobrevendido”. Quizás si hubiera sido levemente sobrevendido, la condena sería más blanda. Quién sabe…

De este modo, el Tribunal avaló la acusación del fiscal Raúl Pleé, quien había responsabilizado a Callejeros porque “pudieron evitar la masacre de Cromañón pero por codicia no lo hicieron”. Esto significa que debieron haber notado desde el escenario las irregularidades (propuestas y alimentadas por empresarios, policías y funcionarios) y retirarse explicándole al público los motivos de su partida. Debían haber adivinado que un evento con exceso de público, como ocurría (y todavía ocurre) todos los fines de semana en nuestro país, costaría la vida de casi 200 personas que no pudieron escapar de las llamas.

Otra acusación al gupo está vinculada con el hecho de continuar con el recital a sabiendas de que se usarían fuegos artificiales, cuando hay clara evidencia de Fontanet invitando a evitar su uso.

El cohecho es conocido vulgarmente como soborno. Si está probado que lo hubo (aunque no está probado que esté probado), ¿es más grave la condena para el ciudadano que lo propone que para el funcionario que lo recibe? ¿Fontanet y compañía deberían haberse asegurado que los policías, funcionarios municipales -en cumplimiento de sus funciones- y empresarios que participaron del evento, hayan realizado sus tareas de manera lícita y pertinente?

En la final que consagró a River campeón  de la Libertadores 2015 hubo más de 62.000 espectadores. El estadio Monumental tiene capacidad para 61.321 personas. ¿Habrán verificado Ponzio, Barovero, Gallardo y cía, que el despliegue policial sea correcto? ¿Se habrán cerciorado que ninguna arma de fuego o bengala haya ingresado? ¿Habrán verificado que la cantidad de espectadores sea la permitida? ¿O jugaron el partido igual porque la codicia pudo más? En 1986 asistieron 81.000 espectadores para ver a River conquistar América por primera vez. ¿Alonso, Ruggeri y “Potro” Funes "violaron deberes de cuidadano exigibles" y debieran haber ido presos?

Cromagnón fue la consecuencia no esperada de un hecho que se repite cotidianamente en Argentina: no se respetan las normas. Y eso es normal, está naturalizado. Los semáforos en rojo los cruzamos todos, todo el tiempo, pero cuando el atropellado es un ser querido, encabezamos las marchas y queremos en la hoguera al conductor y al que no cambió la lamparita del semáforo.

En el último recital de Don Osvaldo brindado en Junín el 12 de setiembre, Fontanet dijo “11 años y no lograron callarnos”. Invita a pensar que hay gente a la que le interesa que a Callejeros la vaya mal por “no callarse”. Es conocida la tendencia de la banda de musicalizar letras con fuerte contenido social. “…Cuando la canción canta verdades, ni la censura ni el rencor (¿deberíamos agregar la justicia?) la han de callar…”

La Cámara de Casación condenó a Callejeros. Y gran parte de la sociedad también. Está muy bien, es más fácil que buscar a los culpables, a ver si caemos todos…


viernes, 10 de abril de 2015

Miguel Del Sel en su personaje más complejo.

Mucha polémica desató el spot de campaña del artista para la gobernación de Santa Fé. Se lo tildó de irreverente, ridículo, poco serio y hasta de payaso. En él, se lo ve al lado de la gente, hablando su mismo idioma –malas palabras incluidas-, tomando mates y haciendo chistes para mostrar familiaridad con los ciudadanos.
Abraza transeúntes, se rodea de chicos en la escuela y -con su complicidad- se ríe de la directora de la institución, aparece proponiendo un asado en la fábrica, burlándose de sí mismo en la sesión de fotos con Macri, etc. En suma, descontracturado, popular, campechano, como uno más.
¿No es acaso a lo que todo político aspira? ¿No estamos acostumbrados a ver candidatos abrazando gente en la calle en épocas de campaña, mostrándose como “uno más” del pueblo, con sus mismas inquietudes, costumbres y lenguajes?
En un momento Del Sel dice “bueno, votame, boludo, eh” a un operario, y deja flotando la idea de “soy como vos”. ¿No es el sueño de todo aspirante a un cargo político poder hablarle así al trabajador? Y… ¡Que éste le crea!

Quizás peque de exagerar el chiste y el lenguaje coloquial –casi vulgar- pero lo cierto es que no está vendiendo ningún personaje, se está mostrando como es: como el pueblo. Quizás este sea su único atributo político, pero… ¿por qué no explotarlo? ¿Qué debería mostrar El Midachi? ¿Seriedad? ¿Formalidad? ¿Capacidad de gestión? ¿Acaso no es todo eso de lo que se quieren despegar todos los políticos cuando están en campaña? ¿No se desviven por mostrarse “comunes”?
En lo referente al eje elegido, independientemente de las virtudes y defectos de Del Sel,  la estrategia comunicacional es acertada. Apuesta a que predomine en el votante la idea de poner en un cargo político a “alguien como yo”, y que la imagen de candidato irreverente le gane a la formalidad poco creíble del político estándar. Además, haciendo un análisis del candidato, no hay otros aspectos que se puedan convertir en eje del mensaje proselitista.

De Narváez en 2009 ganó con el latiguillo –entre otros- de “soy común”, cuando claramente no lo era. Puso énfasis en un atributo que no tenía. El humorista lo tiene y sería un despilfarro comunicacional no potenciarlo.

viernes, 3 de abril de 2015

En sus marcas, listos, ya...

La carrera presidencial entra en la recta final y los precandidatos se lanzan con todo buscando el apoyo político, económico y de votantes que los deposite en el sillón de Rivadavia.


Florencio Randazzo, Daniel Scioli, Mauricio Macri, Sergio Massa, Sergio Urribarri, Ricardo Sanz, Jorge Altamira y todo aquél que se considere “presidenciable”, sabe que los minutos cuentan. Es el momento de ratificar o corregir el rumbo mediático en una campaña que comenzó hace tiempo.

El Gobernador de Buenos Aires metió el timonazo más brusco aunque no menos preestablecido: pretende mostrarse definitivamente como EL candidato del Frente para la Victoria. Cambió su llamativo naranja por el sobrio celeste y blanco y el estilo discursivo K. Por si quedaban dudas, el slogan las despeja: “Scioli para la victoria”.

De este modo espera en el ring con los guantes puestos a su principal oponente, Florencio Randazzo. El Ministro, delfín natural de la presidente, ya es definitivamente la cara visible de todas las inauguraciones oficiales y de todo aquello que se pueda emparentar con gestión exitosa. Cristina lo potencia y lo sostiene pero no descarta aún a Scioli. La venia presidencial será determinante y el Gobernador se reposicionó fuertemente mientras Florencio busca hacer pie en la provincia.

Sergio Massa no deja de perder intención de voto. Todas las encuestas lo indican en franco descenso y el propio Diputado lo admite. ¿Equivocó la estrategia discursiva o se quedó sin apoyo económico-empresarial? Lo cierto es que sus carteles en la vía pública dejaron de impactar, su presencia en los Medios decrece, sus creativos se quedaron sin ideas o sin efectivo y su caballito de batalla (la guerra contra la inseguridad) perdió peso en la opinión pública. Necesita un viraje mediático rotundo.

Otro que tiene problemas con el rumbo de su campaña es Mauricio Macri. Un gran error propiciado por sus asesores en comunicación fue sin dudas garantizar la liberación del Cepo el mismo 11 de diciembre: ingenuo, utópico, impracticable. Además, se jugó por Horacio Rogriguez Larreta en detrimento de Gabriela Michetti. Todo bien con las preferencias personales, el caso es que la Senadora es la única que le otorga la cuota de humanidad tan difícil de encontrar en el PRO y tan necesaria para llegar a los humildes. Error estratégico.

Otra falencia comunicacional grave de Mauricio está vinculada a la alianza con el ARI y la UCR. Ya simplemente la mención de la palabra en negrita le tira centros a todos los rivales para que lo goleen. Ernesto Sanz contempla en primera fila los goles de los rivales.

El resto mira desde lejos.

La carrera presidencial entra en la recta final y los candidatos no pueden cometer errores. Quien comunique mejor logrará el objetivo. Vivimos un tiempo en que el relato es más importante que los hechos y los presidenciables lo saben. Hora de afinar el lápiz. O el puntero del mousse.



lunes, 30 de marzo de 2015

Antológico Serrat desordena emociones

El catalán festeja en el Gran Rex sus 50 años con la música presentando “Antología desordenada”.


Con las canas al viento, andar pausado, una orquesta impecable y el carisma de siempre, Joan Manuel Serrat, a sus 71 años, hizo vibrar durante dos horas y media a las 3300 almas que colmaron el teatro para recorrer una historia musical de la que el público se siente parte.

Emoción, lágrimas, euforia, añoranzas, alegría y tristeza, son algunas de las sensaciones que provoca el español en cada una de sus presentaciones. Y esta no fue la excepción. Ensamblando magistralmente los ritmos musicales con sus monólogos cada vez más imperdibles, logra crear climas especiales en cada tramo del show. Así, recorrió parte de su vasta trayectoria musical con versiones agiornadas que siguen sacudiendo. De este modo, “Algo Personal” (con un párrafo extra dedicado a la corrupción) hizo saltar de sus asientos a la platea. “Cantares”  y “El sur también existe” fueron entonados a dúo con un público enfervorizado que coreaba las letras de pie. 

Los momentos románticos estuvieron presentes con “Es caprichoso el azar” -en exquisita versión con Patricia Sosa-, “Hoy por ti, mañana por mí”, “Lucía”, a dúo con Abel Pintos, y “Tu nombre me sabe a hierba”, que pusieron la “piel de gallina” a más de uno.

Lali Espósito sorprendió acompañándolo con “Aquellas pequeñas cosas” y una versión conjunta con Sosa, Pintos y el catalán de “Fiesta”. Como parte de esta “Antología desordenada” ya desfilaron también por el escenario para acompañar a Serrat en su festejo, Cecilia Rosetto, Jairo, Marcela Morelo, Kevin Johanssen, Víctor Heredia, Axel y Marilina Ross, entre otros.

El de anoche fue el 7° de los 12 recitales programados en el Gran Rex, que culminarán el 19 de abril, todos con localidades agotadas. Además, el español completará 14 shows más en el interior del país y el Gran Buenos Aires, con los que redondeará 26 presentaciones en estas tierras.




domingo, 31 de agosto de 2014

El adiós a Bianchi: nada es para siempre

Carlos Bianchi fue despedido de Boca. El técnico más ganador del club se fue por la ventana. Tras un tercer ciclo con mucha pena y nada de  gloria, el Virrey se tuvo que marchar. El hincha de Boca está herido. Por el presente del equipo pero también porque debe procesar el duelo por las pérdidas más significativas en su historia: en un mes se fueron el jugador y el técnico que más gloria le dieron a sus amados colores. Demasiado para cualquier ser humano.

Difícil decisión de Daniel Angelici, que no le saldrá gratis. Pero solo afronta riesgos quien toma decisiones, y siempre es mejor que mirar para otro lado. Hubiera sido más fácil esperar que el equipo siga perdiendo (el rumbo y los partidos) para que el mismo hincha le pida a Bianchi su renuncia. Pero es sano darse cuenta cuando la situación no da para más, aunque sea difícil y hasta peligrosa: no es fácil echar al técnico más exitoso no solo de Boca sino del fútbol argentino, el único que consiguió 4 Copas Libertadores y suma 15 títulos en total. Pero las decisiones no se deben tomar por conveniencia sino por pertinencia.

Las primeras reacciones del hincha  fueron denostar al presidente que tomó la decisión  y rememorar las páginas doradas que habían llegado de la mano del técnico. “Bien ama quien nunca olvida”, “La historia no se borra nunca más”, rezan algunos de los afiches que publicó el corazón xeneixe. Absolutamente cierto, no se puede ser ingrato y no reconocer los inmensos momentos de felicidad vividos, pero fueron vividos, ya no son. Y quien prioriza su pasado huye de su presente.

Carlos Bianchi ganó 9 títulos en el club, una marca inmensa e inigualable, pero en su tercer y último ciclo obtuvo el 44,8% de los puntos que disputó, perdió más partidos de los que ganó (32/31), el equipo recibió más goles de los que hizo (100/92), no ganó ningún torneo de los 6 que dirigió y se quedó con solo un superclásico de los 10 que disputó. Apenas logró un subcampeonato por decantación ya que nunca estuvo cerca siquiera de pelear ese torneo.

A pesar del dolor, la sensatez y la salud de los involucrados imponían la decisión de Angelici y los caminos de Boca y el Virrey debían separarse. El pasado más brillante no asegura un presente feliz y mucho menos un futuro promisorio.

Le queda al club de la Ribera la difícil tarea de la reconstrucción. Trabajo difícil pero no imposible si se logra que las decisiones surjan de un equilibrio entre el corazón y la razón. “El corazón tiene razones que la razón no entiende”, reza el dicho popular, pero las emociones necesitan siempre el apoyo dela sensatez y el raciocinio, de lo contrario te condenan a vivir penando, como le pasaba a Boca desde hace más de un año.

Las crisis no son malas, son oportunidades de cambio. A veces los finales son el mejor comienzo.

domingo, 27 de julio de 2014

Lo esencial es invisible a... ¡Nosotros mismos!

Rocío Strupsceki. Lic en Trabajo Social
Especialista en violencia familiar
Vivimos en un mundo en el que todo va cambiando, en donde los valores de las viejas  generaciones se enfrentan a los de las nuevas. A menudo los jóvenes son acusados de carecer de principios para manejarse en la vida, para tomar decisiones, para vivir en pareja, en síntesis: para existir.

Pero es necesario replantearse si se puede vivir sin un código de ética interno. Y la respuesta es no. Para vivir en armonía, es imprescindible implementar nuevas formas de vida que algunos valientes o innovadores llaman “amor libre”, o “vivir sin apego”.

Quizás esto tenga que ver con que todos están pendientes de lo externo: ¿me llamará? ¿Qué será de la vida de mi ex? ¿Cuánto me querrá mi novia? ¿Qué haré en mis vacaciones? ¿Cuándo cambiaré el auto? ¿Construyo el cuartito nuevo en el espacio que me quedó? ¿Será que se casa este año el nene?  ¿Me darán un nieto? Y estas estructuras mentales nos quitan las ganas de todo, por cosas que ni dependen de nosotros, que ni siquiera están sucediendo o que no tenemos ninguna certeza  de que vayan a ocurrir.

Sentir el presente, centrarse en uno y dejar de querer manipular a los demás parece ser la clave para encontrar un poco de paz. Querer controlar obsesivamente todo es desgastante,  y vivir a favor y dentro de la norma es aún más estresante. Es que todos de alguna manera somos adictos al control, queremos un “para siempre” que a veces pensamos que se va a sostener con más fuerza al hacerlo público y firmado en un papel, sin preguntarnos si para los otros o incluso para nosotros, tiene un significado verdadero.

Vivir dentro de lo considerado “normal” es más fácil, porque ser tildados de locos o raros deprime, sobre todo si no está lo suficientemente reforzada la autoestima. Además, el precio de pensar distinto a las mayorías o no desear lo mismo, tiene como resultado la soledad o la exclusión. Y sin dudas nadie quiere estar solo, porque no sabemos cómo hacerlo, no queremos no pertenecer, y esto nos lleva a seguir viviendo sin hacerle caso a lo que algunos iluminados llaman esencia, intuición, sentir.

Muchos dicen que estas cosas se las replantean solo los sensibles, pero estoy convencida de que todos solo buscamos amor y aprobación, nos alimentamos de la aprobación ajena, y nos olvidamos de la propia, vivimos en un cuerpo que no sabemos ni a quien le pertenece, porque preferimos no escucharnos si ese es el precio para ser amados y/o aceptados.

Y así estamos más rotos que enteros, llenándonos de cosas que creemos necesarias pero sintiéndonos cada vez más vacíos, porque no aprendimos a soltar, a dejar a fluir, a delegar al universo y a ese ser supremo y sabio los nudos que tenemos en el alma. No aprendemos a escuchar a nuestro cuerpo cuando sentimos que nos falta el aire. No notamos que la angustia es provocada por llenarnos de cosas y que en realidad deberíamos soltar, dejar ir con amor, para lograr así sentirnos plenos, plenos en la nada misma. 

sábado, 19 de julio de 2014

Messi se la come

Superó a Maradona en partidos y goles en la Selección. Le falta solo un título para ser el argentino más ganador de la historia. En poco más de dos años convertirá los 93 goles que lo separan de ser el compatriota más goleador de todos los tiempos a nivel mundial. Es el máximo anotador del Barcelona por escándalo y todo indica que lo será de también de la Liga española.  Con 5 goles más será el máximo artillero en la historia de la Champions. Le alcanzará con agregar 15 tantos a su cosecha en la Selección, para superar al enorme Gabriel Batistuta y ser el jugador que más goles gritó con la Celeste y Blanca. Corrió durante el mundial de Brasil 8,15 km, lo mismo que en la Champions 2012-2013 donde más brilló (8,22 km). Se puso el overol, corrió rivales, se tiró a los pies, se adaptó a un 4-4-2 que claramente no lo favorece y aceptó jugar a 50 metros del arco rival porque el esquema lo pedía. Pero en Argentina nunca alcanza y hay voces que se alzan en su contra, reclaman que no entrega todo, que camina la cancha, que es un "pecho frío" y que no le duele perder. Messi se la come. Se la aguanta, no contesta, no se enoja, no se defiende. Intentará nuevamente en la próxima, en silencio.

Cuando la Copa ya era alemana, no lloró, no miró a la cámara, no hizo demagogia, no insultó. No esquivó el saludo de nadie y se lamentó como todos. Nadie más que él sufrió por no lograr el objetivo, pero no culpó a terceros. Messi se la come. No buscó excusas ni responsables, simplemente dijo que le importaba solamente traer la Copa.

En el frío análisis de los números y de su desempeño, habrá que decir que fue imprescindible para sortear la primera fase en un conjunto que deambulaba por el césped y que su rendimiento fue decayendo de manera proporcionalmente inversa a la solidez defensiva que adquiría el equipo. Porque el conjunto de Sabella ganó fortaleza defensiva, pero resignó poder de fuego. Encima, de los "4 fantásticos" del Seleccionado, 2 faltaron a la cita mundialista y uno se lesionó en la etapa más importante. El equipo retrasado, listo para la contra, con Lío lejos del arco y sin Di María, que se había convertido en el único que oxigenaba al 10 de la marca rival y de la responsabilidad de llegar al arco de enfrente: demasiado para que La Pulga haga milagros.

Es claro que no es lo mismo desequilibrar en los últimos 20 metros que en los últimos 50. Es lógico pensar que no es lo mismo llegar tocando con gente que hable el mismo idioma futbolístico mientras los laterales llegan al fondo, que hacerlo con mediocampistas de ida y vuelta y con laterales que –de octavos en adelante- llegaron cada vez menos a la línea de fondo rival.


Pero Messi se la come. Sin protestar, se adueñó de la responsabilidad y estuvo a 7 minutos de la gloria y de que, los mismos que lo critican, lo conviertan en dios. Sin brillar, consiguió que siempre al menos 2 rivales jueguen solo para marcarlo a él, y que cada argentino se pare de su silla cuando agarraba la pelota. Hizo 4 goles, puso pases-gol, apiló gente, se bancó la presión y se banca las críticas. Solo habla en la cancha, y seguramente ya estará afinando la garganta para hablar de nuevo en Chile 2015. Mientras tanto, se la sigue comiendo.

Messi, en el círculo central, rodeado de alemanes.